martes, 3 de diciembre de 2013

El corrido pesquero de Gran Canaria.

El corrido pesquero de Gran Canaria, también denominado canto o tinetillo costero, es un aire musical escasamente conocido que surge siglos atrás alrededor de los pescadores palmenses (sobre todo, en torno a los roncotes de los barrios de La Isleta, San Cristóbal, La Laja y La Hoya de la Plata), extendiéndose luego hacia otras zonas marineras de la isla.
Este género folklórico, confundido en ocasiones con las isas barqueras, se caracteriza, esencialmente, por sus letras pintorescas donde se narran hechos de la cotidianidad costera, así como por presentar un ritmo alegre y una melodía bastante pegadiza. Antaño los corridos pesqueros de Gran Canaria eran simples cantinetillas anónimas que se trasmitían de forma oral entre la gente de mar, sin embargo, con el trascurrir de los tiempos sufren cierta evolución que los convierte, de alguna manera, en un aire folklórico propiamente dicho: Sería entonces cuando los corridos pesqueros dejan de ser anónimos y comienzan a ser llevados al papel pentagramado por nuestros más afamados compositores grancanarios.
Tras haber consultado minuciosamente la prensa local desde mediados del s.XIX, la discografía canaria antigua y demás herramientas indispensables en cualquier trabajo de investigación folklorológica que se precie, hemos hallado diversas referencias documentales donde se alude al corrido pesquero de Gran Canaria y en las cuales, en efecto, pretendemos sostener esta humilde argumentación. Tales informaciones nos sitúan, sin ir más lejos, en piezas como “Vamos pa´ la costa”, aquel hermoso canto marinero anónimo, “Somos costeros”, el popular corrido pesquero de Pancho Guerra inspirado en el barrio de San Cristóbal o, por ejemplo, “Andrés, repásate el motor” y “El cambullonero” (“Yo quiero un cambullonero”), dos entrañables tinetillos costeros compuestos por el genial Néstor Álamo. Dicho esto, amable y fiel lector, téngase en cuenta que no hablamos de corrido pesquero de Gran Canaria gratuita ni caprichosamente, sino que lo hacemos con todo el rigor y la seriedad musicológica posible, ya que así es como figura en la documentación y en las numerosas grabaciones discográficas originales, especialmente de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, que hemos examinado para la realización de este estudio.
En fin, dado que hasta ahora no se había escrito nada sobre el tema, el corrido pesquero, obviamente, nunca fue incluido en los tratados de folklore y música popular canaria. Por ello, si se nos permite el apunte, digamos que a partir de este momento abogamos por que al citado género musical se le otorgue la importancia que de verdad le corresponde, pues, como se ha indicado en el presente artículo, no cabe duda de que el corrido pesquero de Gran Canaria se configura hogaño como un aire folklórico canario propiamente dicho… y como tal hay que entenderlo, aceptarlo y respetarlo.
ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
Compositor Musical
Historiador y Folklorólogo
Licenciando en Derecho.

miércoles, 13 de julio de 2011

CONSIDERACIONES ACERCA DE LAS FOLÍAS ANTIGUAS DE GÁLDAR.

Sabido es que las folías que se interpretan en el Archipiélago, como fieles herederas de la llamada Folía Canaria Clásica, presentan una idéntica estructura lógico-formal de compás ternario de 3x4, sin embargo, partiendo precisamente desde ese punto en común, luego surgirían las diversas variantes regionales y las innumerables peculiares locales que existen repartidas por toda nuestra geografía insular. Desde una perspectiva estrictamente tipológica, digamos que casi cada isla cuenta, en cierta medida, con su propia folía, pero, a su vez, algunos de los municipios de esas islas también poseen su particular tipo de folías, como es el caso, obviamente, de las afamadas folías que se conservan en la ciudad de Gáldar.

Así pues, en nuestra opinión, las denominadas Folías Antiguas de Gáldar, como ha sucedido históricamente a la mayoría de las manifestaciones folklóricas y etnomusicales, son resultado de la tradición popular de los galdenses, quienes desde tiempos inmemoriables han sabido conservarlas y trasmitirlas de generación en generación, protegiendo al máximo su extraordinaria riqueza original. Se trata, en efecto, de una variante de folía que presenta una serie de particularidades locales que la convierten por derecho en un subgénero folklórico propiamente dicho, ya que estamos ante una morfología de folía, si se nos permite la expresión, distinta entre las iguales. Las principales características de las Folías Antiguas de Gáldar radican, esencialmente, en el llamado “corte” que tanto el cantador como el tocador deben realizar al final de cada estrofa (motivo por cual coloquialmente también se las ha llamado “folías cortadas”) o, por ejemplo, en esa hermosa cadencia a la usanza dieciochesca, donde se deja entrever su ascendencia más remota.

Curiosamente, parece ser que antaño en el municipio de Gáldar estaba bastante mal visto que las gentes de otros pueblos interpretaran dichas folías galdenses, porque, según se argumentaba por aquellas fechas, no las cantaban ni tocaban como eran originariamente, con lo que se ponía en serio peligro de riesgo la protección y conservación de la versión antigua. Sea como fuere, sin restar importancia al precedente que pueda suponer la aparición en el panorama folklórico galdense de personajes como Pepito Dolores, José Gutiérrez, conocido por Pepe “El Peloto”, Rafael Ríos, José Auyanet, cariñosamente conocido por Pepito “El Ciego” o el propio José María Gil, entre otros, puede decirse que las Folías Antiguas de Gáldar fueron recopiladas hacia los años cuarenta del pasado siglo por Sebastián Godoy Bolaños (conocido por Chanito “El Practicante”), entonces director de la A.F. Princesa Guayarmina de Guía. Años más tarde también contribuiría a su difusión y popularización Maestro Ignacio Rodríguez, con su A.F. Princesa Tenesoya de Gáldar y, posteriormente, ya en los años setenta, el grupo “Los Cebolleros”, de la mano de Colacho Rodríguez, Juanito Gutiérrez, Antoñito Martín, etc.

En fin, como hemos apuntado a lo largo del presente artículo, la folía canaria no es una tipología etnomusical única, indivisible ni inalterable, sino que ofrece, por suerte o por desgracia, múltiples variantes de ella repartidas por toda la geografía insular, de modo y manera que las Folías Antiguas de Gáldar, por extensión, se configuran actualmente para el estudioso como un subgénero más de nuestro riquísimo folklore canario y como tal hay que entenderlo, aceptarlo y, por supuesto, respetarlo.

ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
Historiador y Folklorólogo
Compositor Musical.

jueves, 17 de diciembre de 2009

EL FOLKLORE EN EL MUNICIPIO DE GUÍA.


Dejando a un lado el antecedente que pueda suponer la presencia en esta ciudad de diversas estudiantinas que emergen con fuerza desde finales del s.XIX, las primeras noticias que tenemos acerca del folklore en el municipio de Guía nos llevan a la llamada “Rondalla de Los Morenos”, agrupación musical fundada en 1921 por D. Antonio Moreno Santiago junto a otros miembros de su extensa familia. Años más tarde, concretamente en 1928, aparece la “Orquesta de Pulso y Púa Tirma”, fundada por D. Teófilo Morales y Martínez de Escobar y que curiosamente, según hemos logrado averiguar, también figura en ciertas crónicas e informaciones de la época con los nombres de “Rondalla La Guiense” e, incluso, “Rondalla Tirma Guiense”.


En 1932 surgiría la “Rondalla de los Clavellinos” (también llamada “Rondalla del Callejón del Molino”), integrada esencialmente por antiguos componentes de la extinta “Rondalla de Los Morenos”. Luego, en 1941, aparece la “A.F. Princesa Guayarmina”, fundada por D. Francisco León Padrón y dirigida inicialmente por D. Juan Francisco Dávila Ossorio, si bien es cierto que dicha rondalla sería refundada en el año 1943, ya bajo la dirección de D. Sebastián Godoy Bolaños (conocido por Chanito “El Practicante”).


En 1943 surge la Rondalla “Tamadaba” (popularmente denominada “Rondalla de La Atalaya”), bajo la dirección de D. Juan Dávila González. De aquel año 1943 poseemos diversos testimonios documentales de una agrupación folklórica llamada “Rondalla Los Guanches”, dirigida por los hermanos Moreno. Posteriormente, en el año 1948 (aunque con sus orígenes en la rondalla del mismo nombre surgida en los años veinte), sería fundada la “A.F. Tirma Guiense”, debido al mecenazgo de D. Faustino Roque Ramos y D. José Forteza León, con la dirección musical de los primos D. Juan y D. Alberto Dávila. A todo esto, en el año 1953 aparece el “Conjunto Rítmico Tirma”, integrado por algunos jóvenes de la “A.F. Tirma Guiense”.


En 1970, del mismo modo y manera, surge el grupo “Los Campurrios”, fundado por D. Juan Márquez Álamo y que años después pasaría a denominarse “Los Queseros”. En el año 1980 se crea la “A.F. Estrella y Guía”, fundada por antiguos miembros de la “A.F. Princesa Guayarmina” y de la “A.F. Tirma Guiense”. Luego, en 1990, debido al empeño de un grupo de jóvenes estudiantes del Instituto Sancho de Vargas de Guía, nacería la denominada “Parranda Cenobio”, dirigida por D. Víctor Batista Velásquez. Asimismo, al poco tiempo, aparece en escena la “A.F. Lairaga del Norte”, creada en 1994 por D. Antonio Ramón Rodríguez Santiago, junto a otros entusiastas del municipio. Y, finalmente, surgiría la “A.F. Noroeste Guiense”, una agrupación que se presenta de forma oficial en el año 1999, a pesar de que ya venía trabajando soterradamente desde 1987.


ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
JUAN DÁVILA-GARCÍA.