miércoles, 13 de julio de 2011

CONSIDERACIONES ACERCA DE LAS FOLÍAS ANTIGUAS DE GÁLDAR.

Sabido es que las folías que se interpretan en el Archipiélago, como fieles herederas de la llamada Folía Canaria Clásica, presentan una idéntica estructura lógico-formal de compás ternario de 3x4, sin embargo, partiendo precisamente desde ese punto en común, luego surgirían las diversas variantes regionales y las innumerables peculiares locales que existen repartidas por toda nuestra geografía insular. Desde una perspectiva estrictamente tipológica, digamos que casi cada isla cuenta, en cierta medida, con su propia folía, pero, a su vez, algunos de los municipios de esas islas también poseen su particular tipo de folías, como es el caso, obviamente, de las afamadas folías que se conservan en la ciudad de Gáldar.

Así pues, en nuestra opinión, las denominadas Folías Antiguas de Gáldar, como ha sucedido históricamente a la mayoría de las manifestaciones folklóricas y etnomusicales, son resultado de la tradición popular de los galdenses, quienes desde tiempos inmemoriables han sabido conservarlas y trasmitirlas de generación en generación, protegiendo al máximo su extraordinaria riqueza original. Se trata, en efecto, de una variante de folía que presenta una serie de particularidades locales que la convierten por derecho en un subgénero folklórico propiamente dicho, ya que estamos ante una morfología de folía, si se nos permite la expresión, distinta entre las iguales. Las principales características de las Folías Antiguas de Gáldar radican, esencialmente, en el llamado “corte” que tanto el cantador como el tocador deben realizar al final de cada estrofa (motivo por cual coloquialmente también se las ha llamado “folías cortadas”) o, por ejemplo, en esa hermosa cadencia a la usanza dieciochesca, donde se deja entrever su ascendencia más remota.

Curiosamente, parece ser que antaño en el municipio de Gáldar estaba bastante mal visto que las gentes de otros pueblos interpretaran dichas folías galdenses, porque, según se argumentaba por aquellas fechas, no las cantaban ni tocaban como eran originariamente, con lo que se ponía en serio peligro de riesgo la protección y conservación de la versión antigua. Sea como fuere, sin restar importancia al precedente que pueda suponer la aparición en el panorama folklórico galdense de personajes como Pepito Dolores, José Gutiérrez, conocido por Pepe “El Peloto”, Rafael Ríos, José Auyanet, cariñosamente conocido por Pepito “El Ciego” o el propio José María Gil, entre otros, puede decirse que las Folías Antiguas de Gáldar fueron recopiladas hacia los años cuarenta del pasado siglo por Sebastián Godoy Bolaños (conocido por Chanito “El Practicante”), entonces director de la A.F. Princesa Guayarmina de Guía. Años más tarde también contribuiría a su difusión y popularización Maestro Ignacio Rodríguez, con su A.F. Princesa Tenesoya de Gáldar y, posteriormente, ya en los años setenta, el grupo “Los Cebolleros”, de la mano de Colacho Rodríguez, Juanito Gutiérrez, Antoñito Martín, etc.

En fin, como hemos apuntado a lo largo del presente artículo, la folía canaria no es una tipología etnomusical única, indivisible ni inalterable, sino que ofrece, por suerte o por desgracia, múltiples variantes de ella repartidas por toda la geografía insular, de modo y manera que las Folías Antiguas de Gáldar, por extensión, se configuran actualmente para el estudioso como un subgénero más de nuestro riquísimo folklore canario y como tal hay que entenderlo, aceptarlo y, por supuesto, respetarlo.

ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
Historiador y Folklorólogo
Compositor Musical.